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viernes, 9 de diciembre de 2016

postheadericon Miguel Hernández - Canto a Valencia (1931)


Título de la poesía
Canto a Valencia

Lema
Luz... Pájaros... Sol...

Autor
Miguel Hernández
(Orihuela, Alicante, 30-10-1910 - Alicante, 28-03-1942)

Año
1931




Según consta en los fondos documentales de la Biblioteca Central Pedro Ibarra de Elche, con motivo del tercer aniversario del Orfeón Ilicitano se organizó un certamen literario "con el objeto de rendir el más merecido tributo a Valencia".

Un joven Miguel Hernández, con poco más de 20 años, se encontraba con las bases del concurso publicadas en la revista Destellos de OrihuelaEl destino y el afán por crecer como poeta, a fuerza de sacrificios y fe ciega en su trabajo con los versos, quiso que el único premio que recibiera a lo largo de toda su vida se lo concediera la Sociedad Artística Orfeón Ilicitano

El 25 de marzo de 1931 el jurado del certamen del Orfeón Ilicitano otorgaba el máximo galardón en la categoría regional al poema titulado "Canto a Valencia", un extenso poema de 138 versos, presentado con el lema "Luz... Pájaros... Sol...", en el que Miguel Hernández dedicaba mucho espacio y sensibilidad al paisaje y las gentes de la zona mediterránea, con un destacado protagonismo de Valencia, el Mediterráneo, Alicante, el SeguraMurciay especialmente Elche, donde a lo largo de 16 versos se encajaba con hábil delicadeza desde un gran bosque de palmeras hasta el Domingo de Ramos, el Huerto del Cura y la Dama de Elche.

El reconocimiento popular de Miguel Hernández comenzaba en la valenciana ciudad de Elche, hace 85 años.



Palmeral de Elche


CANTO A VALENCIA

Para cantar, Valencia, tu hermosura, 
no empuño el arpa de oro 
que Apolo tañe con experta mano; 
sino el guitarro moro 
que el áspero huertano, 
el de jubón y policroma manta, 
al expirar las tardes, en la puerta 
de su barraca, pulsa, cuando canta 
los melódicos aires de tu huerta.

Con emoción agarro 
el musical guitarro, 
que, sobre un limonero florido, 
está callado y trémulo 
como a la noche un pájaro en el nido.

Y aunque en el arte de cantar no ducho, 
mientras como las ledas brisas raucas 
rizan las ondas glaucas 
de tus hermosos mares 
miro, lo mismo que el precioso manto 
de tu huerta y de tu cielo, 
una canción te canto, 
dejando huir en anheloso vuelo, 
igual que una cometa, 
mi feble fantasía de poeta.

¡Valencia...! ¡Orgullo mío!
¡Orgullo del que viera 
en tu suelo feraz la luz primera!...
Tierra donde la luz radiosa y brava 
se desborda de un sol de oros sutiles, 
y donde nunca acaba 
de ahitarse el florecer de los abriles.

Sembradora incansable 
de nardos y azucenas, 
de lirios blancos y claveles rojos 
de penetrante aroma, 
y de hembras deslumbrantes y morenas 
que llevan en las venas y en los ojos 
el ardor de las hijas de Mahoma.

Región en la que todo sueña y ríe: 
en el éter hundido, el cerril monte 
que de su torva majestad se engríe; 
en la dormida alberca el horizonte; 
en las espesas frondas 
del olmo y el cañar el ave gaya; 
las fugitivas ondas 
en las blondas arenas de la playa.

Bajo el rudo moral la noria alarbe; 
la anciana choza con su torva cruz, 
junto a la comba del agudo azarbe 
como un zigzag sin fin de clara luz.

Y entre las rizas flores 
de tus vergeles magos 
con paz, con sol y alegres resplandores 
de arroyos cancioneros 
y de fontanas tranquilas como lagos, 
la moza de contornos hechiceros 
y de mirares vagos...
Prodigadora espléndida de artistas, 
a quienes das, apenas la naciente 
alba dorada de su vida empieza, 
con un ánima ardiente, 
la suprema intuición de la belleza.

Hijo preclaro de tu tierra llana, 
el forjador es de "Alma castellana", [Azorín]
y el triste y prodigioso 
de "El obispo leproso", [Gabriel Miró]
en donde, con feliz brillar platero 
al escapar de Oleza la bonita
vio titilar la gota de un lucero
sobre el techo infantil de una alba ermita.

Hijo glorioso tuyo fue Llorente
que te urdió mil estrofas diamantinas: 
y el que desde unas áridas colinas, 
mirando hacia el Oriente, 
creía ver tus costas blanquecinas, 
tu alegre campo y el cielo transparente... 
Y aquel viejo y dulcísimo poeta, 
que al Turia, el de las aguas espumosas, 
infundió roncas voces congojosas, 
en aquellas octavas 
que así principian su rimado vuelo: 
"corrientes aguas, puras y abundosas..."

Y tantos otros como los laureles 
han ceñido de gloria y fama suma, 
con la sublimidad de los pinceles 
y el vigor del cincel y de la pluma.

Tierra de fiestas, de parranda y flores, 
de naranjos y albahacas, 
de bailes al compás de los tambores 
y de alberas barracas 
habitadas por recios labradores, 
que cantan con primor de ruiseñores 
y ríen con estrépitos de tracas.

Madre de la ciudad alicantina: 
la de la tersa mar esmeraldina, 
llena de blancas plumas 
de risueñas gaviotas, 
de nácares de velas y de espumas 
y músicas de crespas olas rotas.

Madre de ese Alicante
que unge el Mediterráneo palpitante
y que te ofrenda en sus esplendorosos
dominios, con mil pueblos industriosos,
la sin par hermosura
de la vega de Oleza [Orihuela]
que junto a Murcia empieza
y hasta el mar azulenco se dilata,
y que huella el Segura
describiendo, gentil, eses de plata;
y Elche, con su gran bosque de palmeras
de arcos temblantes y de tronco hirsuto,
siempre bajo las crenchas altaneras
como perlas mostrando el áureo fruto.

¡Elche! Que la mañana cristalina
del Domingo de Ramos, ilumina
los templos milenarios
que truenan en sus hondos campanarios,
con la palma arrogante,
arqueada en un ático vaivén,
como si viera de nuevo la triunfante
entrada del Rabí en Jerusalén,
y que tiene una lira alta y segura,
con una enorme cuerda en cada rama,
en la Palmera mágica del Cura
siempre tronando en himno por la Dama. 

…............................................................................ 

Para cantar Valencia tu hermosura, 
no empuño el arpa de oro 
que Apolo toca con experta mano; 
sino el guitarro moro 
del trovador huertano.

El árabe instrumento, 
que al dejarlo como un ave en el nido, 
del arbusto pulido 
donde lo hallé, sobre la florescencia, 
oigo que dice con dulzón acento, 
al rozar su cordaje el limpio viento: 
¡Salve! ¡Salve, Valencia!...


Fuentes:
Diario Información, de Alicante

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